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Transparencia en la remuneración del mediador de seguros

Fecha

 

Henri Debruyne

Escribe: Henri Debruyne, Presidente de MEDI

(Nota del Editor: hace unos meses publicamos en el blog este artículo cuyo autor es Henri Debruyne, Presidente de MEDI (Moinitoring European Distribution of Insuranc. Creo que, una vez publicado el borrador el pasado 3 de julio por el Comisario Barnier de Unión Europea, las reflexiones están de plena actualidad. Por otra parte, en los próximos días publicaremos un documento de reflexión sobre este delicado tema y la posible supresión de comisiones en vida y en no vida, si bien con un periodo de adaptación de cinco años para el segundo caso.)

 La transparencia en las remuneraciones va a imponerse. Es así de cierto aunque la fecha y la forma todavía se desconocen. Ello se inscribe en el poderoso y constante movimiento, llevado a cabo, en primer lugar, por los mercados y en consecuencia por los clientes. Rechazar esta evidencia supone no querer ver la realidad e impide prepararse con serenidad.  

Evidentemente la primera transparencia va a tratar sobre las relaciones entre los intermediarios y los organismos financieros y/o aseguradores. Habrá que informar expresamente a los clientes sobre la naturaleza de sus acuerdos, sus contenidos y sus contrapartidas financieras. De hecho de todo aquello que pueda ser percibido como conflicto de intereses. Esta transparencia se ha convertido en una exigencia estándar, como una base mínima, para reducir cualquier sospecha y para clarificar la oferta y el precio. Todo esto relacionado con el producto, pero también con la puesta en marcha de la prestación.

Los acuerdos entre intermediarios y organismos de seguros no tienen nada de incestuosos, ni de reprensibles. Pueden perfectamente explicarse por la búsqueda de un mejor resultado económico o de un progreso en el camino de integración de diferentes procesos. Será necesario, sin embargo, justificar el interés para el cliente de aquellos acuerdos.

Para aquellos que reivindican una total independencia, tales acuerdos quedarán prohibidos. Portadores de los intereses exclusivos de su cliente no le deberán cuentas más que a él y no serán retribuidos más que por él. Como, por otra parte, es el caso en los países escandinavos y lo será pronto por lo que se refiere al seguro de vida en el Reino Unido y en Holanda. Alemania parece que se va a comprometer en estos productos con un proyecto de ley que instaure un sistema voluntario de remuneración de los asesores de seguros basado en honorarios.

Para los demás actores nadie, al parecer, fuera de los países escandinavos con sus estructuras particulares de distribución, otea que las comisiones se puedan prohibir o imponer honorarios. El objetivo, no obstante, convertir en coherente la forma de remuneración en el ejercicio de la actividad y favorecer la identificación de los servicios propuestos a los clientes. Es preciso terminar de contar y recontar historietas. Es tiempo de reflexionar sobre las mejores soluciones para ofrecer a los consumidores las informaciones que desean, aunque lo manifiesten de manera confusa, pero cada vez con más evidencia.

Las redes exclusivas de bancos y compañías de seguros van a estar constreñidos en el futuro. El regulador (ACP) se pregunta ya sobre el impacto de ciertas formas de remuneración y sobre la pertinencia del asesoramiento. ¿No altera, de alguna manera, la incitación hacia un producto más que hacia otro, la objetividad del asesoramiento*?

Europa va a incrementar – en el marco de la revisión de la DIA – las exigencias, especialmente las relativas a la remuneración. El hecho de que la Comisión haya retirado, desde julio pasado, de la “Unidad de seguros y pensiones” dirigida por Karel van Hille, la responsabilidad de los proyectos MIFID y PRIP´s y adscrito a la dirección de “mercados financieros subraya la preocupación de armonizar los diferentes textos. La orientación general es muy clara.

Se puede comprender las reticencias e inquietudes que esta puesta en marcha. Es muy legítimo que todo esto se perciba por muchos intermediarios como un atentado a su intimidad profesional o como una amenaza a la independencia para retribuir a las redes. Sin embargo el mundo ha cambiado y los clientes también. Los aspectos relacionados con el resultado de los productos, sin duda alguna, pero también, aquellos que conciernen a los actores, a su “savoir faire”, a sus capacidades, están en el centro de todos los debates. La protección de los consumidores pasa por todo ello. Con el telón de fondo de la preservación de las condiciones de competencia equivalentes y por consiguiente equitativas para todos los canales de distribución, incluidos los directos.

Es preciso tener la audacia de imaginar soluciones nuevas adecuadas a las tendencias apuntadas. El reto se encuentra en ello. Cualesquiera que sean las fórmulas que se apliquen tendrán que ser viables desde el plano económico y responder a un valor añadido percibido por el cliente. Numerosos intermediarios testan, aquí y allá, ofertas que soportan una facturación por su parte en apoyo de prestaciones identificadas. Tienen razón y emergen iniciativas más “portadoras” que otras. Es cuestión de oferta. La intermediación debe desatarse del producto, si quiere seguir existiendo debe ofrecer un valor añadido identificado por el cliente. Vivimos al mismo tiempo un momento de encuentro con la madurez del mercado y la posibilidad de generar un nuevo desarrollo.

También es tiempo de responsabilidad y coraje, lo cual no es ni sencillo, ni fácil para extraer prácticas probadas cuyos efectos estén gestionados, para adentrarnos hacia lo relativamente desconocido. Sin embargo, se abre en este periodo una ventana de oportunidades. Como siempre los más audaces se aferrarán… ¡para su más grande beneficio!

Sea lo que sea, ya no es posible justificar hoy, estas situaciones, percibidas como opacas, incluso como salvaguarda de intereses económicos de las profesiones afectadas y del empleo. Estos combates de retardar las decisiones pueden resultar una buena táctica para tener el tiempo de actuar, pero no sirven más que para obstaculizar la temida evolución y son caminos sin salida.  

 

*Fabrice Pesin, secretario general de la Autoridad de Control Prudencial francesa en las Jornadas de Corredores el 21 de septiembre de 2011

 

 

 

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