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La amenaza global de los productos falsificados

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Enrique GonzálezEscribe. Enrique González, Community of Insurance.

El pasado jueves, acudí a la invitación de “Zurich Club”, para una presentación de un tema tan llamativo como curioso; que suena a lo que es,  un mundo de negocio mafioso y poco limpio, como el titulo de esta crónica.

Manifiesto mi sorpresa, no podía suponer que un tema así, causara tanta atención, expectación,  e interés en empresarios tan importantes, como los que allí había presentes. Si a ello unimos la perplejidad que me causó un acto de una aseguradora, en la que no se habló nada de seguros; me da  que a  los colegas de seguros les pica la curiosidad y leen estas líneas de un tirón.

A mí, las dos horas de presentación, quizá por la forma de abordarlo que tuvieron los tres ponentes, me supieron a poco, como al niño al que le dan una piruleta y se le cae después del primer mordisco. Pero además………. ¡Imagínenlo!, un acto organizado por un asegurador de primer nivel como Zurich Seguros, y no se habló ni una sola palabra de seguros; ni una sola referencia. ¿Increíble verdad?. Pero además, ni se llegó a echar en falta esa referencia al seguro, al menos yo, hasta que me puse a escribir estas líneas.

La vida cotidiana nos hace compartir demasiadas cosas que no esperamos, y somos poco capaces de percibir su transcendencia real en toda su gravedad, en demasiadas ocasiones. La mayoría de nosotros, conocemos a bastantes personas que, de cuando en cuando, compran productos falsificados; quizá incluso casi todos nosotros hemos comprado algún producto falsificado, con o sin conocimiento de ello. A todos nos duele que nos vendan una falsificación sin saberlo, pero pocos son a los que les duele comprar una falsificación sabiéndolo. Este es el autentico problema a la hora de luchar contra la falsificación. Comprar con conocimiento y presumir de un producto de lujo falsificado, es un autentico acto de estulticia, al que no se puede hacer frente concienciando al consumidor.

El primer ponente, Robert Gremli, Director de Ingeniería de Riesgos de Zurich, nos ilustró con las evidentes amenazas de las falsificaciones de productos, para la salud, para las empresas y para el medio ambiente. Las falsificaciones van, muchísimo más lejos que el duplicado ilícito de CD y DVD con música y películas, de los polos y bolsos falsificados; sí esos que nos ofrecen por las calles y en mercadillos populares, en el “top manta” y en el “fashion manta”; comprar ahí queda hasta bien, es una forma “buenista” de colaboración al bienestar social popular de inmigrantes irregulares.

La realidad es muy diferente, detrás del mercado de productos falsificados hay una tupida red de intereses, un mercado mundial que mueve billones de dólares, con una rentabilidad muy superior a la del mercado mundial de drogas. Pero lo que se conoce, que tiene mucho de estimación, es solo la punta del iceberg; la realidad seguramente será muchísimo mayor.

Los productos falsificados alcanzan a todos los sectores industriales y los perjudica, con pérdidas de volumen de negocio, con daños a la imagen de marca, con retiradas de productos del mercado, con problemas legales por reclamaciones judiciales por daños y perjuicios que estos productos falsificados causan a los compradores, que demandan a las empresas, que así, además de víctimas de la falsificación; pueden pasar a ser públicamente culpables de uno daños que ni ellas, ni sus productos han causado, pero que dependiendo de la extensión del daño les puede hacer pagar su pena de telediario y en cualquier caso sus gastos de defensa.

Sin ir más lejos, tal como en diferentes ocasiones se ha publicado en prensa, nuestro país, es líder en el mercado de productos falsificados en ropa deportiva y cosmética, alcanzando un meritorio tercer puesto en el mercado de falsificaciones textiles. Solo eso aquí supone unas pérdidas para las empresas afectadas que se estima entre un 12% y un 20% del volumen de facturación de estos sectores.

Si miramos los riesgos para la salud, que generan la falsificación de medicamentos, y la de pesticidas y aceptamos las estimaciones de la OMS, mas de 1.000.000 de personas mueren al año en el mundo a consecuencia de estos dos productos falsificados; se estima que un 25% de los pesticidas que se utilizan en el mundo son falsificados, y sin ningún tipo de control; esto también representa un enorme riesgo medioambiental, cuyos daños son difíciles de cuantificar a futuro.

En el mundo se falsifica todo tipo de productos, automóviles, aviación, aeroespacial, electrónica, joyas, productos farmacéuticos, químicos, recambios, componentes, etc., pero también se falsifican certificados de autenticidad y contratos. China es el origen global de la falsificación de artículos con certificado de autenticidad incluido.

El mercado de productos falsificados, está dirigido por organizaciones delictivas transnacionales, desde países con escasas sanciones penales por esta causa, genera sinergias con otras actividades delictivas y tienen una alta rentabilidad.

De otro lado la globalización del “on line” da una ingente facilidad de comercialización a nivel mundial, con distribución barata, anónima y por internet. El acceso a las nuevas tecnologías, permite la utilización de tecnología punta, permite cuidar más el envasado y la presentación, cercenando la tecnología tradicional anti-falsificación.

Los riesgos de los productos falsificados son para el consumidor, básicamente la salud y la seguridad; y para la empresa la Responsabilidad civil y la problemática legal, los daños a la reputación de la marca, los costes de retirada de productos y los de la posible paralización de la actividad y de la cadena de suministro, con la consiguiente pérdida de empleo.

Los productos falsificados se infiltran en los mercados de dos formas; por canales lineales de distribución, o lo que es más grave, por componentes falsificados en la cadena de suministro de las empresas.  Ambas vías son las que ponen el producto en el mercado, pero la última de ellas los pone en el mercado sin el conocimiento del comprador, que ignorará que el  producto industrial que ha comprado, contiene componentes falsificados.

Las empresas tienen que protegerse contra la falsificación de sus productos, tomando medidas para conocer a sus proveedores, sus cadenas de suministro horizontal y vertical; estudiar y cuantificar la exposición de riesgo de sus cadenas; crear  sinergias con la competencia, con las autoridades de aduanas, y las con autoridades de control industrial; establecer e implementar medidas de control; y proteger las marcas, la propiedad intelectual y de diseño; todo ello con una estrategia global.

A continuación, Martín Sarobe, Director General en España de SICPA, empresa suiza dedicada a la seguridad contra falsificaciones, hace una interesante exposición de las últimas tendencias en la lucha contra la falsificación y pone un especial énfasis en la importancia del papel de la colaboración público-privada en esta lucha.

La lucha contra la falsificación es un problema complejo, que en su opinión y en España,  no está interiorizado, ni en la Ley, ni en las instituciones, ni en las empresas; naturalmente en el consumidor el producto falsificado es uno más, que concurre al mercado, con unas buenas condiciones de precio y que da ocasión de algún ahorro y quizá lucir alguna marca que no está al alcance de sus economías familiares.

Hace 30 años, los riesgos de las empresas en esta materia eran el espionaje industrial y la violación y apropiación de propiedad intelectual,. Hoy la falsificación ya domina todo el horizonte. La lucha contra la falsificación implica conocimientos, tecnología y la implantación de diferentes sistemas de identificación y personalización en los productos que permitan su control y seguimiento, incluso la creación de bases de datos que permitan  la identificación y autentificación de los productos. Un método integral de principio a fin.

Las tres amenazas principales que tienen en la actualidad los productos de las empresas son:

  • La falsificación (copia del producto y del etiquetado), es algo muy distinto de la imitación, que simula diseño, imagen y marca, pero que no puede pasar nunca como producto original.
  • La alteración de productos, añadidos que se incorporan a los productos fuera de la cadena de producción y sin el conocimiento y control del fabricante.
  • La fisura en las redes de suministro; deriva de productos  excedentes,  deteriorados, o que no cumplen el estándar de control de calidad de producción, hacia el mercado negro, robos, falta de control.

Para hacer frente con éxito a la  falsificación, hay que tener una solución robusta, y esta solución requiere desde su punto de vista, elementos a considerar en el producto:

  • La autentificación e identificación.
  • La inspección
    de la intensidad del riesgo en el acopio de suministros y distribución
  • La trazabilidad del producto a la largo de todo el proceso de fabricación y distribución
  • La integridad del envasado y del producto con códigos 2D, QR, de barras, y tinta invisible.
  • Involucrar al consumidor en el reto de identificar la falsificación de productos.

La lucha contra el producto falsificado es importante, pero lo más importante para el fabricante y distribuidor del producto es poder acreditar en todo momento, que el producto que ha causado el daño es falsificado y que la responsabilidad del fabricante no está implicada en ese acto.

Esto evitara gastos, y pérdida y daños a la imagen de marca del producto.

Puso fin a la jornada, Silvia Navares, Jefe del Área de Cooperación Internacional y Relaciones con los Tribunales de la Oficina de Patentes y Marcas (OEPM), quien desde mi punto de vista fue la que dio las más importantes pinceladas de interés, desde el punto de vista asegurador, por lo demoledor de los argumentos que expreso.

Empezó señalando que la falsificación de productos en la UE, tiene el punto álgido de crecimiento con la caída del muro de Berlín, las nuevas tecnologías y la irrupción de las mafias del este. Se intento atajar con normativa legal, para proteger la propiedad intelectual e industrial.

El fenómeno de la externalización y deslocalización de las cadenas de producción hacia China y otros países asiáticos, que se llevo a cabo las empresas  en la UE, ha propiciado, quizá por falta de control, el auge de la  falsificación.

Esto ha llevado a la UE a considerar la posibilidad de responsabilizar al productor de la seguridad de la cadena. Una medida que representaría, con seguridad un marco distinto al actual y una revolución al interior de las empresas en lo que concierne al control de todos sus procesos de producción, desde el diseño de productos, al acopio de materias primas y componentes, fiabilidad de los controles de calidad, verificación de la destrucción real de los productos que no cumplen el estándar de calidad definidos y  de que ni aquellos ni  los excedentes de producción lleguen al mercado negro.

Es evidente que la falsificación de productos tiene fuertes incidencias sobre la situación patrimonial de las empresas a las que afecta al valor de sus marcas, su prestigio, sus gastos, y que buena parte de ellas pueden ser objeto de garantías de contratos de seguro; bien por las pérdidas reales derivadas de los gastos no previstos que una retirada de productos acarrea. También la paralización de cadenas de producción puede significar importantes pérdidas, no ya solo por las ventas a las que no se van a poder hacer, sino por los salarios del personal afectado que habrá que seguir pagando sin obtener ningún rendimiento empresarial.

No solo esos riesgos pueden ser objeto de, cobertura de seguro, sino otros más habituales, por la RC de productos, en indemnizaciones y gastos de procedimientos judiciales, y otros más novedosos como es la responsabilidad penal de los directivos por las actividades que puedan ser consideradas como tales realizadas en nombre de la empresa por las acciones u omisiones de los mandos de esas empresas.

Volviendo al título del artículo, creo que la amenaza global de los productos falsificados, es un misil que impactara de lleno en las empresas sometidas a falsificación que, además de padecerla sobre sus productos,  no pongan las medidas razonables para luchar contra ellas, y que con una buena verificación de riesgos potenciales, no sean capaces de asegurar estos en su integridad y con suficiencia con un asegurador experto y solvente en estas lides.

 

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